miércoles, 29 de agosto de 2018


Mejor esquivar paso a paso lo posible y pensar lo que más allá
resulta amable y más cercano.
Aún más indispensable la realidad, que en potencia, hace al futuro siempre presente.
Y sana la postura in-cómoda del espectador, para erguir al protagonista, que alza con sus propias manos el telón, con un grito animal, añejo y firme, dándose la bienvenida.

No son los tiempos, los que cambian.

Que tal si ahora, raspamos las costras de la memoria y derrotamos al fin esa voz trémula de nuestra historia y echamos por tierra los trajinados propósitos que tan aceleradamente nos movieron hasta acá.
¿Que tal si desnutrimos la moral?
Si despojados de todos los símbolos de la guerra infinita, eliminamos el falso ‘karma’ de la nostalgia y sorprendemos al mundo parafraseando su comedia, ahora, como el fin de su propia obra maestra,
Si escapamos por el tosco error de discurso y mantenemos una lucha enardecida contra las falsas y grotescas manifestaciones de compasión, que han sabido vanagloriar tu miseria con palabras que sangran por donde se las mire,
¿Si lesionamos las ideas?
Si las dejamos que griten sus verdaderas intenciones y de una vez por todas se libre la batalla cuerpo a cuerpo por la entorpecida libertad,
Si fatigamos al odio hasta que confiese su ventaja y evocamos al egoísmo de los dioses para que nos enseñen de cerca la mentira y podamos exponerla al verdadero juicio justo
Que las sombras triunfantes de lo viable, monten por fin el escenario de lo imposible y muera esta historia por sus propios principios.
Y así descubrirte en el momento en que desentrañas el enigma y te volves victorioso contra tu propia conciencia.
Sólo después, se podrá nacer de una vez y para siempre."

De todas las maneras, quizas, he elegido ésta,
Quizás digo, porque no habrá un hasta cuándo
Ni un soldado que dirija, ni un esclavo que obedezca
Sí un verbo que acompañe, aún cuando la acción se halle discreta
Y ejemplos de victorias y derrotas necesarias
Manifiestas pantomimas de la realidad austera y resbaladiza
Un manto de santas declaraciones que respetaremos ante el enemigo,
E infieles inmorales desentrañando sus palabras en nuestros lugares,
Volviendo a ver pantanos donde nace la alegría.
Miseria de antaño, reciclándose al calor del fuego, donde todos caminamos
Y caemos, pero ya no como antes, ya no como siempre ha sido
Porque así somos de miserables, así guardianes de nuestra identidad,
Una identidad cuyo único elemento común es en verdad la de ser humano
Y así nos sentimos propios, cercanos en alma, mansos en una mirada de compasión
Rendidos a la paz de conciliar nuestros egos, por un segundo al menos y probar que exista,
Esos ojos suaves sin dolores encarnados, ni marcas del trágico destino que creímos.
Retractarnos, aún cuando haga falta primero ser victoriosos protagonistas,
El hijo menor que guarda la angustia de siglos fulminantes,
Que pronto estallará, riendo con furia sus deseos de vivir
Libre y amante.
Cortá la nada con tu cuerpo,
y volveme los ojos sobre tu creación
sobre la latencia de tus manos inquietas.
o hacia tu aire, que ya transformaste en una pieza única.
Acá te espero, siempre.
Si alguna vez te gime la verguenza o la desesperanza
Acá hay alguien que te espera, siempre.
Me resulta difícil creer en tu pena,
¿En que convertirás ahora, a la pena?
¿Acaso formaras llantos melodiosos, y las lágrimas serán palabras precisas?
O beberás tus risas y escribirás poemas de bienvenida a la primavera.
No tendrás nunca penas a secas, ni llantos silenciosos o lamentos finitos.
Porque sabes cómo, aunque no lo sepas.
Pero por si acaso la tristeza se te escapa y te tropieza,
o no logras sumergir el odio de algun rencor,
y entonces te gana un minuto la mala soledad,
la que no deja ver ni oír y tus manos inquietas quedan dormidas o se hunde el deseo y tus lagrimas no cantan,
quiero que sepas que yo guardo en mi memoria, un fuego interminable con tus figuras. Un aire perfumado de tu infancia. Sueños continuados, como tu vida. Tiempo que te falte. Todas tus verdades.

Entonces, sin la culpa de los años o marcas en tu rostro, te vuelvo a ver bailando con la vida, marcando el pulso solamente con tu auténtica mirada.

Tu vida era una obra literaria en un lunfardo exquisito.
Una mañana jubilosa, las tardes en lugares lejos de casa y una noche introspectiva mirando películas de culto.
Dejame pensar que te conozco. Deja que me piense como tu espectadora de confianza.
Así es como construyo tu historia, en noches de insomnio y dolores de espalda, avanzando en mi vocación de artista refugiada, exiliada de mí misma.
Escribo como si las palabras fueran ordenadas por Cortázar y pienso que fantástico hubiera sido que él te conozca y escriba un cuento donde nunca te nombre y sin embargo sea un retrato tan justo e imparcial…
Ahora estás más blando, como maleable, dulce, se ve que el viaje y el tiempo….
Podría haber sido cualquier otro, pero vos sos un caso para Julio, con tu ilusoria libertad, tan hermosa y consentidamente falsa.
Un cuento que el final sea en el día. Comprando cigarrillos en el quiosco y preparando, sin advertirlo, tu próxima coartada; el próximo amor, una nueva canción cuya creación duraría meses

o una desavenencia más substancial, dejandote caer, por un tiempo, desistir de ser esto o aquello y ser Fran. Un nombre de una desguarnecida sílaba que percute con sonidos, olor a madera húmeda, en la piel de quien sea tu próximo invitado.

domingo, 3 de mayo de 2015

Estamos locos



Estamos locos, chiflados de angustia
La ira es el don natural del recién nacido
que escupe en su llanto, el futuro de los hombres;
Mastican la réplica de un corazón vencido.

La vida es la fría punta de un cañón
o su trágico y azaroso capricho
¿Qué se espera de un par de manos que van solas?
Te asiste, cómodamente el miedo y te muraliza.

El ánimo indulgente se escapa y respiramos
logramos rozarle el velo a la pasión
termina la calma eufórica de nuestro sin sentido cotidiano,
probamos con temor movernos libremente.
 

¿Que se espera de la paz o del horizonte?
¿un armado de virtudes y peregrinas
mujeres recuperando en sueños sus lugares
quitándose sus vendas y viéndote con compasión?

El tiempo se sentó a mi lado,
 
con ánimos de dialogar.
Así como alguna vez el diablo,
también se está cansando de la desidia de la eternidad.