Mejor esquivar paso a paso lo posible y pensar lo que más allá
resulta amable y más cercano.
Aún más indispensable la realidad, que en potencia, hace al futuro siempre presente.
Y sana la postura in-cómoda del espectador, para erguir al protagonista, que alza con sus propias manos el telón, con un grito animal, añejo y firme, dándose la bienvenida.
No son los tiempos, los que cambian.
No hay comentarios:
Publicar un comentario