miércoles, 29 de agosto de 2018

Cortá la nada con tu cuerpo,
y volveme los ojos sobre tu creación
sobre la latencia de tus manos inquietas.
o hacia tu aire, que ya transformaste en una pieza única.
Acá te espero, siempre.
Si alguna vez te gime la verguenza o la desesperanza
Acá hay alguien que te espera, siempre.
Me resulta difícil creer en tu pena,
¿En que convertirás ahora, a la pena?
¿Acaso formaras llantos melodiosos, y las lágrimas serán palabras precisas?
O beberás tus risas y escribirás poemas de bienvenida a la primavera.
No tendrás nunca penas a secas, ni llantos silenciosos o lamentos finitos.
Porque sabes cómo, aunque no lo sepas.
Pero por si acaso la tristeza se te escapa y te tropieza,
o no logras sumergir el odio de algun rencor,
y entonces te gana un minuto la mala soledad,
la que no deja ver ni oír y tus manos inquietas quedan dormidas o se hunde el deseo y tus lagrimas no cantan,
quiero que sepas que yo guardo en mi memoria, un fuego interminable con tus figuras. Un aire perfumado de tu infancia. Sueños continuados, como tu vida. Tiempo que te falte. Todas tus verdades.

Entonces, sin la culpa de los años o marcas en tu rostro, te vuelvo a ver bailando con la vida, marcando el pulso solamente con tu auténtica mirada.

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